viernes, octubre 22

No fue si no hasta que los caminos me llevaron a donde tenían que llegar que aprendí a escuchar esa pequeña voz interior que siempre había gritado, pero acallado por los miedos e inseguridades no tenía un espacio.

Dios, buda, el universo o como cualquier gustara de llamarle se encarga de ponerte enfrente a la gente y las situaciones correctas para que el camino que recorras sea como es debido. Hace ya algunos años que yo decidí tomar un camino un poco distintos de mis congéneres, haciendo cosas distintas a las que la mayoría de la gente disfrutaba y entre ese período entra un gusto por darle demasiado gusto a las personas y dejar un tanto de ser yo mismo; lo cual es sumamente común entre las personas que apenas están configurando su personalidad, -bueno, al menos eso pienso yo-.
El caso es que estamos ubicados en un lugar y en un espacio por alguna mística o fortuita razón, y es desde ahí que debemos buscarnos; - siempre que hablo de búsqueda entiendo que algo pudiera estar perdido-, sin embargo, podríamos entenderlo en un sentido más amplio, el cual alude a la curiosidad natural de todo ser humano que se jacte de serlo.
No hace menos de 2 horas dejé una de las ciudades más pobladas y contaminadas del mundo, ¡por qué no decirlo!, pero eso sí ¡Qué hermosura!, nada se puede comparar con ella, no solo porque tengas siglos de antigüedad, sino porque es la capital de mi país y una de las más importantes de América. México, Distrito Federal, esa pequeña porción de territorio sobrepoblada, sobrexplotada, pero en nada sobrevalorada, es quizás el lugar más bello del mundo; -Sí, desde cierta óptica, y desde otra quizás, como toda urbe un lugar depresivo por naturaleza-.

Es ese quizás el elemento que percibo al estar por sus calles y transitar por donde todos los demás monigotes del sistema enajenados en una mediocre existencia suelen transitar. He estado ahí muchas veces últimamente, y cada vez me siento más cómodo, de hecho, gente me ha instado a mudarme allá y cambiar de “aires” por decirlo de algún modo, situación que tiene mucho de atractivo, pero que como no convence del todo, debido a esto que percibo y que en ocasiones creo ser el único en notarlo. Ser testigo y partícipe de la miseria y desesperación de la gente que no vive sino que sobrevive ahí realmente rompe el encanto de tan bella ciudad.

Darse cuenta que existen tantas ideas, tantas voces, tantas intenciones, tantas emociones, tantas personas con una historia personal y con una por contar y hacer, los enamorados, los que pelean sin temor de ser oídos, los que persignan a la pareja que parte a otro lugar, los que tocan, los que lloran, los que esperan y los que desesperan. Los que se emocionan y son libres de expresarlo, los que son tímidos y temen mostrarse a los demás, los extrovertidos, los introvertidos, los que pasan a tu lado, te pegan, empujan y atropellan sin reparar en ellos, los que se manifiestan, los que gritan, los gays y lesbianas, los metaleros, emos, indies, rockeros, trovadores, romantiqueros y demás; conviven en una ciudad que no duerme, y que respira el surdo de los habitantes, a un vertiginoso ritmo que no cede y que obliga a tener una prisa hasta en los días que no existe nada que hacer.

No es poco común ver en la calle al méndigo, menesteroso y homeless que pide para comer, al clásico predicador callejero loco, o al que perdió la razón tiempo atrás y ya nunca la alcanzó de nuevo, el tan común clasemediero que por escalar cierta posición social humilla y discrimina a los demás, y desde luego toneladas de cultura por todos lados y a precios módicos, o bien gratuitos según la venia del mandatario en cuestión.

Yo no sé mucho acerca de muchas cosas, pero en estos 10220 días que he pisado la tierra he aprendido a sentir cosas, y cuando uno pisa una ciudad como esa, se siente mil cosas a la vez, y no puede sino sentirme diminuto ante tal coloso.

Martes 19 de octubre de 2010.
Vuelo Aeroméxico México D.F. – Hermosillo, Sonora.

lunes, octubre 11

Los lenguajes

Desde el momento que nuestro cerebro evolucionó para desarrollar herramientas y comprender algún tipo de comunicación rudimentaria de señas y gruñidos, estuvimos sometidos al desarrollo de sistemas de interacción cada vez más complejos, en los que no solos los gestos y señas eran suficientes, el desarrollo de nuestro sistema vocal, permitió que esos meros gruñidos evolucionaran a sonidos formales con intencionalidad.

Posteriormente, el ser humano desarrolló sistemas de escritura en los cuales había correspondencia de grafías con fonemas y la evolución en sistemas ideológicos detonó fuertemente.

Hoy en día, los seres humanos no podemos ser independientes de un sistema social, y muchos menos de formas comunicativas con nuestros congéneres, ya que la atención a las mútliples necesidades de todo tipo son prioritarias. Escribo todo esto, no por echar rollo ni porque haya consumido ningún tipo de sustancia, es solo que ayer estaba pensando seriamente, en lo importante que puede llegar a ser nuestro lenguaje y por ende la comunicación en sí. Por si fuera poco cada persona cuando es niño aprende de distintas maneras cómo hablar y cuándo decir tal o cual cosa, es algo bastante curioso y por demás interesante.

El saber dominar el idioma nos permite abrirnos o cerrarnos puertas, aquel que goza de buena articulación puede hacer y deshacer, saber concretar un negocio, una idea y cualquier otro tipo de cosa. Está quien domina el lenguaje técnico, y puede hacer maravillas científicos con él, los que lo utilizan en el sentido bello y poético y pueden expresar aquello que su imaginación, creatividad y sensibilidad les permite. Desde luego que están aquellos que lo usan como pueden (los del sentido popular), y lo utilizan como algo vital para la mera sobrevivencia.

Todos y cada uno de los diferentes tipos lo utilizan, lo necesitan y como muchas cosas increíbles de nuestra creatividad lo dan por tan sentado que no reflexionan sobre él. Yo sigo pensando que soy afortunado por tenerlo de cerca desde temprana edad y poder utilizarlo para casi poder decir todo aquello que quiero y siento. Además mi idioma, es hijo de una de la lenguas más importantes y conocidas del planeta tierra, en mi país se enraizó y tomó un folclor rico en sinónimos y modismos que lo hacen único en latinoamérica.

lunes, septiembre 27

Las fiesta del Bicentenario

Hola a todos, aquí estoy de nuevo, después de un largo tiempo de ausencia he decidido que la mejor manera de concretar muchos proyectos venideros, será sin lugar a dudas, darme tiempo para escribir, aunque sea un poco cada día.

Hace más de una semana estuve en la Ciudad de México, para presencia los festejos del Bicentenario de la Independencia del país. Situación que para muchos pareció peligrosa y para otros, desde luego una gran oportunidad, -lo que sin duda, fue-.
Desde hacía más de dos años, el Gobierno Federal había aprobado a según supe 2500 millones de pesos, tanto para proyectos como para festejos a cargo de CONACULTA; de lo cual se supo poco durante ese año y el siguiente; a excepción de uno que otro proyecto o iniciativa que se dieron en la localidad, o bien, en el gobierno del Estado, -en esta caso hablo de Sonora-. A mediados de este año, en una rueda de prensa la SEP, evidencia el mal manejo de los fondos y toma el control, dejando en el ridículo al Consejo y mostrando que aún se podría hacer algo para salvar el festejo.

Llegué el martes 14, y el miércoles 15 empezó la campaña, me trasladé al centro de la ciudad, que estaba más que vestida de los colores patrios y atestada de gente por todos lados, mucho más de los común. Después de pasar un largo dispositivo de seguridad para llegar al zócalo, pude apreciar la interesante y bien seleccionada decoración que habían llevado a cabo en el lugar, así como los preparativos para el festejo de la noche. Conscientes de la locura que sería estar ahí, pensamos inmediatamente en alguna otra locación que permitiera observarlo pero sin tan aglomeración.

Después de comer en algún lugar sobre Reforma, y que se dio la hora, la misión era encontrar algún recobeco para observar el desfile. Después de ubicarse, cerca del cerco y una pantalla que dejaba ver las cosas más a detalle, empezaron los carros a transitar. Con lo que empezó como un buen cuidado desfile y siguió con más y más propuestas interesantes que transitaban desde el México preshispánico, la conquista, descubrimiento de América, la Colonia, alegorías y más alegorías mexicanas, folcklor, momentos históricos e incluso viñetas musicales del México contemporáneo.

Una cosas muy curiosa que me pasó, es que bobeando entre la gente, encontré a mi vecino y como pasa siempre que estás en una ciudad extraña, te da un gusto enorme ver a alguien que te recuerda tantas cosas de casa, y estuvimos por ahí comentado un buen rato. Él está terminando estudios de producción e interpretación musical y un hermano suyo que acaba de llegar a la ciudad iniciará cinematografía; el caso es que entre la plática comentó que al parecer para dicho desfile habían contratado al mismo tipo que organizó la inauguración de los juegos olímpicos de Beijing. Fue en ese momento que todo cuadró. No es que uno sea malinchista, pero en serio he sido testigo de múltiples lugares y centros turísticos que han florecido y ha sido gracias a la inversión privada; en este caso el dinero fue del gobierno, pero las ideas las aportó un extranjero, por eso fue tan lucido.

Desde luego que eso solo es el inicio, porque lo bueno, a cómo debe ser, es el grito de Independencia. Posterior a un desfile tan pero tan interesante y bien elaborado, siguieron un serie de conciertos sumamente interesantes, como fue el caso de la Orquesta Filarmónica de las Américas con Natalia Lafourcade, Ely Guerra y Loblondo, -a quien por cierto mucha gente, no reconoció tanto al momento de aplaudirles, quizás por que es totalmente indie-. Además de estar Paulina Rubio, Zoé, Kinky y la Maldita Vecindad, y una interesante cantidad de propuestas en los diversos foros, tan rápido pasó todo que cuando menos uno lo esperaba la transmisión de lo que pasaba en Palacio Nacional dio inicio, además el cambio de horario me desconcierta en gran manera, aunque solo sean dos horas.

Estando cerca de una pantalla, pudimos apreciar la inmensidad de gente reunida en el zócalo, pero lo más sorprendente, era la cantidad de flashes de cámaras que funcionaban como estrobos, y que desde la toma aérea creaban un interesante patrón. El Presidente procedió con el rito y gritó, lo tradición agregando el festejo al BICENTENARIO. Enseguida sentí lo que sienten las personas que viven en países constantemente atacados por guerrillas; quince minutos efectivos de fuegos artificiales, es decir que fueron 15 minutos seguidos, además de un show visual que mostraba a varias figuras entre ellas Quetzalcoatl que salió expulsado hacia el cielo en un show de luces, proyección y cohetes.

En conclusión, para las fechas y el acontecimiento histórico que se iba a dar, la celebración, al menos esos dos días de desfiles, eventos y demás, al menos en términos de logística, estuvo muy bien desarrollada, y no era para menos, no todos los días se cumple 200 años de ser nación; desde luego que deja muchas interrogantes este tipo de eventos, pues desde la gran cantidad de recursos que se invierten, hasta la posición en qué nos encontramos en comparación a hace 200 años y muchas otras más; pero de que el dinero se los queden los funcionarios y burócratas, prefiero yo en lo particular que se lo quemen todito. Ahora veremos qué tal le va a la Revolución, movimiento civil armado que da génesis al México Moderno.