lunes, noviembre 29

Expectativas

Cuando uno es pequeño, normalmente tiende a querer ser mayor, ¡oh, cuánta insensatez hay realmente en ese pensamiento! Conforme pasan los años y comprendes que nada será como tu lo esperas, te percatas que lo que las imágenes que te vendió la televisión, los cuentos, las historias, las canciones e incluso cualquier panegirista; son solo patrañas.

En mi caso, todo ha sido lo contrario a lo que algún día pensé, pero más que hablar de cuestiones físicas en las que uno va decayendo por envejecer y cosas que debes dejar de hacer porque notoriamente ya no te ves bien cuando eres mayor, están el efecto que pueden ocasionar las heridas, decepciones, frustraciones y cualquier otra cosa que inconscientemente te lleve a activar mecanismos de defensa que te hagan por decirlo de algún modo "Secarte por dentro". Tal vez suena un poco dramático, pero es más real que el hecho de que el litro de gasolina cueste $8.68 hoy en día.

Yo me refiero específicamente al hecho de que uno tiende con los años a olvidar aquello que lo mantenía ecuánime y firme tiempo atrás. Por ejemplo, dejas poco a poco que las malas personas te convenzan de que no existe en realidad gente buena, que las cosas deben ser torcidas o si no, no pueden ser, olvidas incluso que en realidad existen personas que no se dejan rendir por la tentación del dinero o por el poder; incluso puedes llegar a olvidar quien eres si te dejas absorber por la maquinaria incesante que se encarga de eso, de aminorizarte de hacer dejar de pensar y cuestionar.

En mi caso, muchas veces he dejado que mis convicciones cesen un poco para poder acoplarme a diversos ámbitos y cuando te das cuenta, es como si despertaras de un letargo y quisieras como en un mal sueño despertar y percatarte que no es real, sin embargo, la solución es la misma; hurga de nuevo en el interior y encontrar aquello que te hizo ser quien eres, retomar la parte del proceso en que te hayas quedado y seguirle por ahí.

Creo que la principal diferencia entre mucha gente que ha sufrido y se ha dejado vencer, es que cierran sus heridas y nunca las vuelven a hojear, las mías siempre están abiertas y son de ellas que encuentro una razón para no ser como lo manda la sociedad, o como la norma lo dicta. Nada de esto lo pensé cuando era niño, nada de esto lo sentí cuando era niño, pero en mí está hacer lo mejor de esto o dejarme llevar por la marea.

sábado, octubre 23

Protesta - Alejandro Filio

Viene un rumor de cosas
que no se saben
tiempos y lluvias malas
para mi gente.

Voces que nos prometen
salvarlo todo
como si no supieran
tan inocentes.

Y yo, que apenas puedo darme a la luz
esta ventana
cierro los ojos y miro un mar
buscano el alma, el alma...

Oigo el rumor, el ruido
de un ritmo sordo;
máquinas y pantallas
que nos apartan.

Vicios y corrupciones,
ídolos de oro
cuatro jinetes
que muestran sus espadas.

No hay más
que lo que pueda tocar y sentir
no hay más palabra
que nos ayude para seguir
buscando el alma, el alma...

Esta canción
es el intento de volver al sol,
es mi derecho de decir que no.

Esta canción
es la protesta en contra del dolor,
es una más para decir que no
que no...
que no... oh oh oh...

viernes, octubre 22

No fue si no hasta que los caminos me llevaron a donde tenían que llegar que aprendí a escuchar esa pequeña voz interior que siempre había gritado, pero acallado por los miedos e inseguridades no tenía un espacio.

Dios, buda, el universo o como cualquier gustara de llamarle se encarga de ponerte enfrente a la gente y las situaciones correctas para que el camino que recorras sea como es debido. Hace ya algunos años que yo decidí tomar un camino un poco distintos de mis congéneres, haciendo cosas distintas a las que la mayoría de la gente disfrutaba y entre ese período entra un gusto por darle demasiado gusto a las personas y dejar un tanto de ser yo mismo; lo cual es sumamente común entre las personas que apenas están configurando su personalidad, -bueno, al menos eso pienso yo-.
El caso es que estamos ubicados en un lugar y en un espacio por alguna mística o fortuita razón, y es desde ahí que debemos buscarnos; - siempre que hablo de búsqueda entiendo que algo pudiera estar perdido-, sin embargo, podríamos entenderlo en un sentido más amplio, el cual alude a la curiosidad natural de todo ser humano que se jacte de serlo.
No hace menos de 2 horas dejé una de las ciudades más pobladas y contaminadas del mundo, ¡por qué no decirlo!, pero eso sí ¡Qué hermosura!, nada se puede comparar con ella, no solo porque tengas siglos de antigüedad, sino porque es la capital de mi país y una de las más importantes de América. México, Distrito Federal, esa pequeña porción de territorio sobrepoblada, sobrexplotada, pero en nada sobrevalorada, es quizás el lugar más bello del mundo; -Sí, desde cierta óptica, y desde otra quizás, como toda urbe un lugar depresivo por naturaleza-.

Es ese quizás el elemento que percibo al estar por sus calles y transitar por donde todos los demás monigotes del sistema enajenados en una mediocre existencia suelen transitar. He estado ahí muchas veces últimamente, y cada vez me siento más cómodo, de hecho, gente me ha instado a mudarme allá y cambiar de “aires” por decirlo de algún modo, situación que tiene mucho de atractivo, pero que como no convence del todo, debido a esto que percibo y que en ocasiones creo ser el único en notarlo. Ser testigo y partícipe de la miseria y desesperación de la gente que no vive sino que sobrevive ahí realmente rompe el encanto de tan bella ciudad.

Darse cuenta que existen tantas ideas, tantas voces, tantas intenciones, tantas emociones, tantas personas con una historia personal y con una por contar y hacer, los enamorados, los que pelean sin temor de ser oídos, los que persignan a la pareja que parte a otro lugar, los que tocan, los que lloran, los que esperan y los que desesperan. Los que se emocionan y son libres de expresarlo, los que son tímidos y temen mostrarse a los demás, los extrovertidos, los introvertidos, los que pasan a tu lado, te pegan, empujan y atropellan sin reparar en ellos, los que se manifiestan, los que gritan, los gays y lesbianas, los metaleros, emos, indies, rockeros, trovadores, romantiqueros y demás; conviven en una ciudad que no duerme, y que respira el surdo de los habitantes, a un vertiginoso ritmo que no cede y que obliga a tener una prisa hasta en los días que no existe nada que hacer.

No es poco común ver en la calle al méndigo, menesteroso y homeless que pide para comer, al clásico predicador callejero loco, o al que perdió la razón tiempo atrás y ya nunca la alcanzó de nuevo, el tan común clasemediero que por escalar cierta posición social humilla y discrimina a los demás, y desde luego toneladas de cultura por todos lados y a precios módicos, o bien gratuitos según la venia del mandatario en cuestión.

Yo no sé mucho acerca de muchas cosas, pero en estos 10220 días que he pisado la tierra he aprendido a sentir cosas, y cuando uno pisa una ciudad como esa, se siente mil cosas a la vez, y no puede sino sentirme diminuto ante tal coloso.

Martes 19 de octubre de 2010.
Vuelo Aeroméxico México D.F. – Hermosillo, Sonora.