lunes, julio 27

¿Ha intentado usted vivir aislado?

Primero que nada, ¿por qué se usa el término aislado?, pues porque en ocasiones los humanos adquirimos características de cosas, en este caso, el concepto viene de una isla, que es una porción de territorio rodeada por agua, o en ciertos casos óceanos. En ocasiones los hombres (la especie, no el género), pretendemos, y aclaro que solo pretendemos estar alejados de los demás, en la distancia física; y en lo que algunos muy pocos logran, la distancia espiritual o emocional; y hago hincapié en la dificultad, debido a que todos nosotros estamos atados a nuestra especie por génesis.

Hace unos segundos, -mientras escibo esto serán minutos, jajaja- vino a mi mente ese pensamiento y como cadena de sucesos inmediatamente recordé mis clases de sociología que bien decían que para nuestra especie y para la gran mayoría del planeta la comunicación es algo innerente e indispensable, es la colectividad algo ineludible en nuestro existir ¡Demonios, no podemos escapar de ello!, jajaja.

No intento con lo anterior, decir que por ser algo de lo que no podemos huir, es malo, al contrario creo que la humanidad no podría seguir de no haber entablado un proceso comunicativo con sus congéneres. En ese esfuerzo por entablar comunicación más efectiva el hombre creó sistemas de códigos y símbolos que organizados y estructurados conformaron los diversos lenguajes que hoy en día usamos y damos por sentado de manera tan cómoda.

Todos esos lenguajes, nos permiten decir las cosas con signos, notas o movimientos, y complementan nuestra vida, y siendo esto así, no entiendo porque muchas personas creen que la formación artística es un material de relleno o un contenido vago que solo tiene como intención entretenerte; ésto, ha sido siempre una encarnada discusión entre lo que nos proclamamos defensores de las Bellas Artes, y que hemos conocido sus bondades implícitas.

No solo de las Artes, sino de las letras, y de cualquier medio de comunicación, y si no lo creen analicen por qué existen tantas redes sociales, celulares, y medios de interfaz con otras personas, todos estamos solos, nada más que en diferente medida. Es por eso, que cada nueva tendencia se gana adeptos, porque al sentirnos solos, buscamos elementos que nos identifiquen y nos ayuden a sentirnos parte de un grupo o de algún conglomerado.

En fin, y a modo de conclusión para seguir con mis labores cotidianas, yo entiendo que el cuerpo, la mente, el espíritu, el alma o lo que ustedes gusten, no piden, reclaman la expresión de nuestra individualidad y ésta se proyecta en elementos de la colectividad; y quienes saben como manejar esos, nuestros impulsos en ocasiones los manipulan, así que más vale cuestionar absolutamente todo, ojo, mucho ojo chamacos.

viernes, julio 24

No dudar cuando te dicen: "lo que viene es lo mejor"

Por lo regular, tiendo a ser una persona sumamente esceptica, desesperada y acelerada, sobre todo lo primero; nunca he pensado que las cosas buenas me pudieran pasar a mi, o mejor dicho, nunca me ha cruzado por la mente que yo sea de esos pocos agraciados a quienes les toca la buena fortuna de poder hacer lo que más les gusta y ganarse la vida con ello.

El caso, es que hace unas semanas, me percaté de varias cosas; entre ellas, que sí soy una de esas personas, y que hago lo segundo que más me gusta y así me gano, la vida, y lo más increíble aún, es que al parecer, existe una remota posibilidad de que pueda vivir en un futuro no muy lejano de aquello que amo con más pasión que nada, para quienes son asiduos a este blog o me conocen, saben que no hablo de ser un corredor de bolsa en Wall street, sino más bien a vivir de mi música.

Ah, pero si hablamos de mi segunda pasión, la de orientar y educar a las próximas generaciones y permiterles entrar al conocimiento de nuestro mundo sensible a través del arte, les dejo a continuación algunas imágenes de un taller que tuve la oportunidad de impartir con niños de edad escolar, y el cual me recordó, el por qué amo mi profesión como educador; me hubiera gustado captar muchos más momentos, pero me arriesgaba a que los niños voltearan el salón pies para arriba.

jueves, julio 9

Tought

Explorando en mi interior, un día te encontré, has decidido vivir en esa caja que llevo en el pecho y que llamamos corazón; porque aunque este es mi cuerpo, has logrado dejar fragmentos de tu persona por todos lados; si no, como podría explicar que mis labios añoran y esperan los tuyos, que mis manos recuerden el suave roce de la tuya, que mi cerebro recuerde tu aliento como si fuera la brisa de la mañana y que cada beso sea como beber agua después de mil años sed. El poder encerrar tu cuerpo en mis brazos, solo confirma nuestra corporealeidad, pero abre la posibilidad de estrecharnos en la ausencia, de recurrir a la memoria para poder soportar la inclemente distancia que día a día se entromente entre nuestra felicidad...

miércoles, julio 8

¿Cuándo se tiene suficiente cerveza?

Fue en aquellos ayeres, en tiempos preparatorianos en que descubrí una importante lección que todo hombre civilizado y que se jacte de estar por encima del coeficiente de hombre de las cavernas aprende tarde o temprano.

Fue en un viaje a la exporiente en Hermosillo, de la preparatoria, yo era entonces un crío, un polluelo, pero eso si con mucha barba desde entonces -ha sido mi cruz y lo seguirá siendo por los siglos de los siglos-. El caso es que el viaje tenía la intención de conocer las múltiples ofertas educativas a las que uno podía accesar y así tomar una decisión mucho más "concienzuda"; pero a fin de cuentas cuando uno está en esos años, lo único que quiere es vagancia y ver a las chicas guapas que anden por ahí en la ciudad capital.

Al concluir nuestra incursión a dicho evento, pedimos insistentemente al maestro tutor, que aprovecháramos el viaje y que nos fueramos a una playa que estaba cerca de ahí; llevados por la emoción, todos accedimos a ir, desde luego el profe también. Y es ahí donde nace la reflexión de este post. Antes de llegar nos bajamos en un oxxo, y cada quien compró su cheve, yo, en mi inexpertez en esos queberes, tomé mi billetera y me compré un 24, para tres horas que estaríamos ahí, y desde luego me sentí bien fregón cuando subí con tremendas bolsonas al camión.

Una vez instalados en la playa, con las bolsas en mano, sentados en una palapa, iniciamos la ingesta, y como todo buen puberto, sientes que se acaba el mundo y la cheve y empiezas a tomarlas como si fueran agua, y como si fueras contrareloj. Recuerdo claramente que para el sexto bote que me tomé literalmente casi a pecho, ya andaba súper drunk, y con las piernitas como borreguito recién nacido; y gritando mil y un obscenidades enfrente de las damas. Seguido de eso un maestro me dijo que si no me callaba me iba a fregar, y efectivamente como buen ebrio, no me callé y me correteó para darme unos coños, y después de eso, solo puedo recordar algo así como quedarme botado en el camión, o estar sentado ahí sin hacer nada todo aguitado por la correteada.

Fue entonces, cuando en esos ayeres, me di cuenta de que en ocasiones queremos tomar mil de cerveza, y así no es la cosa, la cuestión es disfrutar de un buen trago en compañía de buenas amistades y pasarlo de lo mejor; pero es así como uno aprende, o bien, cuando casi sufres una congestión alcohólica y mueres.
Por el momento, creo que es todo para lo que da mi cerebro, debido a trabajo, no he podido postear nada más, pero espero que a alguien pudiera medio entretener esto.

National Geographic Photos