viernes, diciembre 7

Declaro la guerra en contra de mi peor enemigo

Citando ese infantil juego que utilizaba la frase que da título a este post, reitero mis múltiples intento de luchar contra la Rutina. Es que en realidad no nos percatamos de lo dañino y lascerante que puede ser este concepto al ser puesto en prática. En mi caso las dinámicas que se desarrollan tanto en el ámbito laboral como en el personal han sido en ciertas ocasiones un verdadero caso para el análisis pre-ensoñación. Ejemplos de lo que digo tengo bastantes, relacione familiares que siempre tienden a lo mismo, relaciones amorosas que inician como sueños utópicos de cualquier idealista y que al momento de ejecutarse resultan ser mucho menos dulces de lo que parecían. En los distintos ámbitos laborales solemos establecer rutinas y procedimientos ajustados a nuestra conveniencia para no batallar más de lo necesario, y no hablo necesariamente de bajo desempeño sino de que procuramos no molestar a tal o cual persona con lo que sabemos que puede hacerle enojar, etc. Muchas veces corremos con la buena fortuna de que se establecer algún cambio y eso nos da la oportunidad de establecer nuevas formas de relacionarse, en mi caso soy una persona super afortunada porque en mi reciente ámbito laboral, cada dia es un nuevo reto.

El caso es que en serio, hay que cuidarse, mi rutina me ha hecho caer en viejos vicios y algunos no tan añejos. Es común que día con día la rutina me agobie, y me ataque, que al finalizar una jornada de trabajo lo único que quiera es enajenarme en casa viendo televisión y porque no, darme un gusto como comer frituras, lo cual no hace nada bien a mi salud, ni a mi físico, pero bueno, que puedo hacer es una forma de compensar mi estado de ánimo. Para algunas personas con compromisos mayores, por decir a las personas con hijos, la rutina se vuelve su peor enemigo pues al finalizar el día ellos no pueden sino atenderlos. En las relaciones se vuelve algo fatal, uno deja de sentirse especial con cada te quiero, con cada gesto y con cada detalle... Desastroso es el resultado.

Es tan peligrosa, que aún conóciéndola de frente y de cerca en muchas ocasiones uno no puede más que aceptarla, tal puede ser el caso de las personas que laboran día a día en profesiones mucho más operativas y maquinales, para quienes la rutina es devastadora, tan desgastante ese trabajo poco motivante y enajenizante. Ellos son el grueso de la población a quienes los programas baratos de televisión, la bebida y un sinfín de pasatiempos los hace sus principales víctimas pero qué pueden hacer si son víctimas como lo soy, como lo eres tu y como lo han sido y serán muchas más personas si no nos cuidamos de tan feroz e inclemente enemigo.

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