jueves, junio 11

Reseña de la película: POLLOCK



Por petición de un respetado maestro de la localidad escribí esta mañana la siguiente reseña sobre la película que aborda la vida y obra de Jackson Pollock, espero les guste y esto ocasione que se animen a buscarla, rentarla, comprarla y sobre todo a verla.

Ya hace algunos ayeres, tuve el gusto de toparme con una película que, aunque en ese momento no valoré lo suficiente, si me impactó en considerable medida; hablo de la película biográfica de Jackson Pollock, que homónimamente recibe el nombre de POLLOCK. Dos grandes actores norteamericanos dan vida a lo que fue la tormentosa existencia del que yo considero, uno de los pocos artistas de esta nacionalidad que poseyeron en su momento reconocimiento y renombre a nivel internacional; Ed Harris (The Truman Show, A Beautiful mind, y Apolo 13, entre otras) y Marcia Gay Harden (Mystic River, American Dreamz, entre otras).

Aunque la película por fines comerciales hace mucho énfasis varios aspectos controversiales de la vida de Pollock, tanto en los múltiples amoríos, como en su adicción por el alcohol, por no comentar sobre sus problemas psicológicos; que desde luego se acentúan con la finalidad de hacer un poco más atractivo el filme para todo tipo de público, incluso aquel que ha tenido escaso contacto con el mundo artístico, y que no tiene ni una vaga noción del trabajo de este artista, tanto en la etapa creativa que lo hiciera famoso, como en aquella de época temprana.

Con la película pasa algo distinto que con la obra de Pollock, comúnmente cuando nos encontramos frente a la obra del artista podemos tener un amplio espectro de reacciones, bien podemos amarla, odiarla o de plano reirnos y exclamar “Esto lo hace un niño de preescolar”; y con este largometraje no, ya que nos presenta al artista, su vida, sus amores, y esa búsqueda de recursos expresivos que le satisfagan, aunque solo sea temporalmente. Sin embargo, una vez que uno es atraído por su obra, difícilmente puede quitarle los ojos de encima.

Otro de los aspectos sobre el cual es conveniente hacer reflexión es el contexto histórico alrededor del artista. En los albores de la segunda guerra mundial, muchos de los creadores, no solo de Europa, sino del mundo buscaban refugios a las atrocidades e injusticias producto de esos conflictos bélicos; incluso en alguna ocasión recuerdo haber leído que los artistas rechazaban la representación fiel de la realidad o del hombre por hastío y desprecio hacia el ser responsable de dolor y sufrimiento hacia su misma especie. En este caso muchos de los artista recurren a recursos abstractos (Es decir pintar o representar sin intención de copiarlos fielmente, o incluso incorporando elementos que solo existen en el mundo de las ideas conscientes o inconscientes).

En ese tipo de corrientes pictóricas se encontraba Pollock, específicamente en el Expresionismo abstracto (Dicha corriente buscaba utilizar figuras que no fueran del todo parecidas a sus referentes o símiles en la vida real, pero con una fuerte carga intelectual y emocional); aunque sea mayormente conocido por su “Action Painting” (Técnica pictórica que consiste mayormente en derramamientos, goteos y “accidentes controlados”.

Incluso se cuenta con información de que Pollock participó en el Siqueiros Experimental Workshop – Laboratorory of modern Tecniques in Art, Taller instalado en Nueva York por David Alfaro Siqueiros, quien fuere un incansable buscador de nuevos recursos que permitieran al arista lograr un mayor grado de expresividad; y quien en alguno de sus ejercicios plásticos denominaba accidentes controlados, que no eran sino ciertas acciones relacionadas con el acto de pintar que poseían cierto rango de aleatoriedad. No son pocas las personas que aseguran que Pollock recibió una considerable influencia del Mtro. Siqueiros.

Pero bueno, después de ese pequeño flashback histórico, volveré a la película, la cual muestra varios aspectos de la vida de este atormentado artista. Recuerdo que una de las escenas que me causó mayor impacto es aquella en que un sobrio pero ansioso Pollock llega a una tienda rural, y pretende cambiar uno de sus cuadros por un cartón de cervezas y cigarrillos, para lo cual, la persona encargada de atenderlo, ve desdeñosamente la obra, y por azares del destino accede a su petición. Corte a dicha escena de la tienda y posteriomente aparece Pollock montado en una bicicleta fumando y con la caja de cervezas en los cuernos de ésta misma; incluso en ese furor y febril antojo de probar su anhelada cervezas, saca una del cartón –aún andando la bicicleta-, trata de abrirla, trastabillea y cae al piso con todo y el preciado líquido.

No pretendo decir, con esto que sea una de las imágenes o escenas más representativas, pero al menos para mí, es una escena que tiene cierta magia y muestra un aspecto de la vida de él, que permite dilucidar su personalidad. Desde luego que la escena más importante es aquella en la que sin querer al estar trabajando en una obra, mancha otra e intrigado por este fenómeno, tira aquella en la que trabajaba, toma un lienzo en blanco y descubre lo que sería su herencia para la historia del Arte el “Action Painting

En resumen, creo que la película no posee ningún tinte propagandístico, y que tiene un buen tratado, -aunque no deja de ser Hollywoodezco-, el Director Ed Harris, se dio a la tarea de investigar seriamente el tema e incluso se realizaron entrevistas a personas que tuvieron relación con el artista, Harris, como un actor serio y consagrado representa al artista al desnudo, mostrando sus defectos y virtudes; y a fin de cuentas, lo importante es que permite echar una ojeada de una manera bastante entretenida a la vida y obra de una figura muy importante en la plástica mundial del siglo XX, el gran Jackson POLLOCK.

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