domingo, mayo 31

Los simpson


Cuando apenas era un mocoso, fanático de mtv y más soledoso que un hermitaño, conocí un programa que me cambió la vida. LOS SIMPSON, este programa que muy amablemente Tv Azteca me presentó, -porque en ese entonces, o un poco antes, solo en ese canal de se veía, en donde yo vivo-; el caso es que erea muy cómico ver a esa típica familia (Americana), -aunque, en esencia la mayoría de las familias convencionales, o tipo convencioanles sea así-, que se enredaba en cómicas aventuras, típica y atípicas, y que sobre todo fuera amarillos, que tuvieran menos dedos de los normales, y que como buena serie animada, usaran siempre la misma ropa, peinados y demás.

Recuerdo que en aquellos tiempos infantiles, la serie tenía un humor todavía en germen, y el personaje sobre el que recaía casi toda la atención era Bart Simpson, el clásico niño rebelde que andaba en patineta y pantaloncillos cortos, con el pelo parado y que hacía cada diablura, y daban su condimento a la serie. Lo más curioso de todo es que en esas fechas la serie demostraba, un enorme potencial, que apenas estaba por explotar cuando los creadores descubrieron que la verdadera mina de oro era el buen Homero; porque admitámoslo todos tenemos una parte de Homero dentro de nosotros, en la reacción imprudente y volitiva que sale desde lo más dentro de nuestro ser. 

De hecho, este post está dedicado en gran parte a la mordaz comicidad que ejercen en los simpson, para empezar, es una"familia americana tradicional", - o al menos debería serlo en teoría-, que al igual que muchos norteamericanos vive en buenas condiciones pero no deja de estar inconforme con ello, tienen un padre que posee las características del americano convencional, un trabajo rutinario y monótono, sobre el cual no tiene aspiraciones y en muchas tomas, hemos visto que puede ser reemplazado hasta por una gallina, haciendo mofa de las múltiples empresas norteamericanas. Homero, se quedó calvo al enterarse de lo embarazos de Marge y en parte por el estrés que le ocasionan los niños; desde luego, él no es para nada una blanca palomita, crítica al sistema, a Dios, y a cada cosa que se le ponga enfrente, está listo para hacer las imprudencias y estupideces que todos hemos pensado y que nunca nos animaríamos a hacer, como aumentar casi 100 kilos para no ir a trabajar, o tirar un petardo ilegal al retrete, llevar un bote a aguas internacionales para poder beber a horas no permitidas, o bien tirar en patineta a un acantilado.

Pero lo que es más importante con los Simpson, es esa forma tan peculiar de hacer crítica al sistema, al mundo y a las familias en sí. En ocasiones tratando de hacer reflexionar a las personas sobre los múltiples clichés y comportamientos sociales que se poseen, en ocasiones simplemente dejando un poco de incertidumbre sobre el cómo debería sentirse uno al respecto de cada episodio. Cargada de fuerte ironía y sarcasmo cada broma y cada diálogo, nos permite vernos a nosotros mismos, a nuestra sociedad y a nuestro mundo, con arquetipos del niño malcriado, hiperactivo e inquieto, la niña brillante, con afecciones poco comúnes para personas de su edad, la bebé más pequeña que simplemente juega un rol de relleno; Marge, la esposa abnegada y que soportar las mil y un locuras de Homero, y desde luego; el padre, el encargado de guiar a su familia, el proveedor, y en múltiples ocasiones el responsable de las más divertidas aventuras. El humor de este programa siempre fue había sido muy característico, basado en cosas cotidianas y en la repetición de algunas de ellas.

A fin de cuentas, yo he sido fan de ellos, cuando todavía eran buenos, la temporada en que perdieron la voz de homero y los demás actores, perdieron todo lo que la serie tenía de bueno, cayeron en la monotonía de repetir patrones de comedia que no hacen otra cosas sino desanimar al público.

En fin, creo que daré mucho tiempo de este blog a escribir de ellos, cada capítulo es uan experiencia única.

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