domingo, marzo 30

Olla de presión

Nuestra sociedad debido a sus múltiples atenuantes y orígenes bien podría ser considerada como una gran olla de presión, o al menos yo siento que muchas personas comparten el sentimiento. Todo se desprende de nuestra raíces, en nuestra sociedad desde tiempo ancestrales se han ejercido patriarcados, donde el jefe de la familia ha sido quien ejerce su autoridad mediante la fuerza y su superiodad, eso ha dejado en la situación especial de México como herencia cultural El machismo, esa subideología que por muchos tiempos fue generalizada y que poco a poco debido a esta supuesta posmodernidad va extinguiéndose.

Lo importante del asunto, es que este tipo de pensamiento genera en las personas una variedad de malestares, ya que en su tipología el macho mexicano tiene entre muchas cosas prohibida la expresión de su sensibilidad, pues eso lo acerca más a ser una mujer, de igual forma, no puede hacer cosas que lo hagan sentir inseguro o afeminado, puesto que eso lo pone en debilidad contra sus congéneres. Totalmente prohíbido el llanto ante las personas, pues al estar en una posición como esa, servil y rebajada que lo convierte en un igual a la mujer, la cual es mucho menos que el hombre, incluso esta deposición no es nueva Octavio Paz la expone en el laberinto de la soledad.

Sin embargo, a lo que quiero llegar es que sin embargo en estos días, que la sociedad se ha convertido en una rara amalgama, existen muchas reminiscencias o rastros de esas creencias culturales, y la sociedad al menos los caballeros suelen conservar en su interioridad una sinfín de sentimientos, y van acumulándolos, usan de pretexto el alcohol para asomarlos de vez en cuando, excusándo sus acciones por la ingesta de sustancias, y de esa manera van guardando y guardando, hasta que un día no pueden menos que explotar y es ahí cuando se desatan las más grandes tragedias personales de cualquier categoría. En mi personal experiencia yo he sufrido de varias cuestiones, pero lo que comúnmente me pasa es que batallo para comunicar mis sentimientos a mis parejas, es raro, pero es parte de este tipo de formación.

Por tal motivo la recomendación es; sean sinceros con quienes puedan a fin de cuentas, todos somos iguales, padecemos de los mismos males, tenemos la misma composición orgánica, salvo por los genitales, hablando de las mujeres; y no hay ninguna cuerda razón para acumular, guardar y enclaustrar esas emociones.

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